divendres, 4 de novembre de 2011

Nouvelle Anime

No toda ­la animación japonesa es manga, antes de que Tezuka y Toei desarrollasen este concepto ya existía animación en Japón, basada en la animación americana aunque con temáticas propias, y también tenían el Chiyogami, un estilo propio de cut-out. En los años 60 y 70 también era muy popular el stop motion, en los 80 hubo un auge del Western Anime motivado por encargos occidentales y actualmente están apareciendo nuevas estéticas para animación digital, como el anime CGI, la superlivemation o el subliminascope. Aunque todo esto se basa sobretodo en cortos experimentales, y películas para el mercado independiente.

En el manga recientemente apareció un nuevo concepto: La Nouvelle Manga, se trata de un estilo basado en la ilustración artística europea, con temáticas sensibles, alejadas de la espectacularidad, el frenetismo y la comerciabilidad del manga-anime. Así que… por qué no desarrollar un estilo Nouvelle Anime?

Aunque Tezuka fue quien instauró la estética manga basandose en Disney, también ha probado estéticas experimentales, como podemos ver en los cortos Broken Down Film, Portraits, Jumping, Legend of the Forest

Belladona of Sadness (1973) sería uno de los primeros ejemplos de Nouvelle Anime dirigido por Eiichi Yamamoto.



Trata sobre Jeanne, una campesina violada y acusada de brujería. Es la última película de la trilogía Animerama, tres películas artísticas de género Hentai encargadas por una distribuidora americana para explotar el incipiente fenómeno de la animación X. Está basado en el libro Satanismo y Brujería de Jules Michelet y el apartado gráfico bebe de fuentes occidentales como Aubrey Beardsley, Gustav Klimp y la psicodélia, en cuanto a argumento no se cortan un pelo con el sexo y la violencia explícita. Tezuka no participó más activamente en esta película ya que optó por centrarse en realizar mangas e hizo bien, ya que Belladona of Sadness fue un fracaso en taquilla y aceleró la bancarrota de Mushi Pro poco después de su estreno.

Buena parte de los exanimadores de Mushi acabaron fundando Sunrise, y en 1975 apareció el llamado Estudio Deen, un estudio asociado de Sunrise cuyo productor, Tokuma Shoten, se quería dedicar a la animación experimental, allí Mamoru Oshii junto con el diseñador Yoshitaka Amano, crearon la película Angel Egg (1985). Se trata de una película surrealista sin apenas diálogos donde la acción va transcurriendo de forma progresiva. Trata sobre una niña guardiana de un huevo místico en un entorno apocalíptico. La película no funcionó bien, pero hay un reducido grupo de fans que la consideran una obra maestra.



Yoshitaka Amano es un animador que merece un paréntesis, comenzó en los 60 realizando manga-anime comercial como Meteoro, Time Bokan o Comando G. Era un fan del cómic americano, sobretodo de Neal Adams, luego se aficionó al arte Pop, de Peter Max, y en los 70 estudió el estilo de ilustración Modernista y los grabados tradicionales japoneses, sin embargo hasta Angel Egg debió ceñirse a los cánones del manga-anime. Aquel mismo año tuvo otra oportunidad, trabajó como diseñador de personajes de Vampire D Hunter aportando su enfoque artístico propio, pero el resultado no le acabó de convencer, y Amano optó por dedicarse más a la ilustración y al diseño de videojuegos.



 Pero el año pasado fundó el Estudio Devaloka, que está produciendo un anime en 3D llamado Zan, que pretende imitar el estilo propio de Amano.


Volviendo a 1985, Estudios Deen por aquél entonces colaboraba con la flamante Ghibli, Ghibli estaba planteada como un nuevo concepto de manga-anime, pero manga-anime al fin y al cabo. Miyazaki y Takahata se negaron a producir más proyectos artísticos de Tokuma Shoten  como la película Anchor de Mamoru Oshii que quedó cancelada. Uno de los escasos ejemplos de animación experimental de Ghibli sería el corto The Night of Taneyamagahara de Kazuo Oga.


Y  la película Mis Vecinos los Yamada, de Isao Takahata.


Basada en un manga de Hisaichi Ishii, no tiene para nada el formato manga-anime propio de Ghibli, las historias están estructuradas como tiras cómicas. Se trata de la primera película 100% digital de Ghibli, ya que Takahata quería que el color fuera en estilo de acuarelas por lo que acabaron haciéndolo por ordenador. Es una sit-com familiar que cuenta anécdotas sobre la familia Yamada, que no acabó de funcionar bien. En mi opinión el discurso de la abuela del principio es muy bueno, y algunos de los gags puntuales que aparecen también, el estilo parece muy simple pero de golpe te salen con travellings dinámicos, escenas en rotoscopia… dejan bien claro que han hecho la estética simple porque les ha dado la gana, no por ahorrarse trabajo. Pero la sucesión de mini-cortos sin relación unos con otros acaba convirtiendo la película en un producto inferior a lo que podría conseguir Takahata.

El concepto de nouvelle anime ha funcionado en otras compilaciones de cortos, como Cloud de Robot Carnival, o Cannon Fodder de Katsuhiro Otomo para Memories.


Y existen bastantes cortometrajes independientes que pasaríamos a englobar en este concepto como  los cortos Tadanari Okamoto, un animador independiente que realizó 37 cortos, entre ellos The Magic Fox (1982). Okamoto había trabajado en MOM Production en los 60 con películas de stop motion para Rankin & Bass, en los 80 comenzaba a ser una figura conocida tras el corto Metropolitan Museum (1984) para la cadena de TV NHK, luego pasó a producir The Restaurant of Many Orders (1991) junto con la animadora de Toei Reiko Okuyama, que llevaba años retirada para dedicarse a la ilustración artística y los bajo-relieves.





Okamoto murió antes de que la película estuviera lista, y la terminó Kihachirō Kawamoto, el último maestro del Stop Motion japonés, que también había hecho animaciones experimentales en cut-out como Travel (1973).




Pero el autor que yo creo que ha captado mejor el concepto de la nouvelle anime ha sido  Kunio Kato autor de cortos como The Apple Incident (2001)


Fantasy (2003), The Diary of Tortov Roddle (2004)



Y el fantástico La Maison en Petits Cubes (2008), ganador de multitud de premios, entre los que destacan el Festival de Anecy (2008) y el Oscar al Mejor Cortometraje (2009)




Trata sobre un anciano viudo cuya casa se va inundando progresivamente, y a medida que esto ocurre, se ve obligado a añadir un piso más a su casa. Un día se le cae la pipa a uno de los niveles inundados, y se sumerge a buscarla, rememorando piso a piso cada uno de los episodios de su vida. Se trata de una alegoría preciosa del paso del tiempo y del aislamiento personal que comporta ir cerrando sistemáticamente episodios de la vida. A pesar de quedar como un nenaza, debo reconocer que cada vez que veo este corto me pongo a llorar.

En lo que respecta al Manhua Anime, los chinos siempre han sido menos reacios a probar con este tipo de estéticas. Un ejemplo sería el largometraje de Singapur realizado en japonés y animado en Indonesia: Tatsumi (2011), de Eric Khoo.


Trata de la vida de Yoshihiro Tatsumi, un mangaka de post-guerra que tras conocer a Osamu Tezuka inventa el género del Gegika, un género manga para adultos. Su biografía se va alternando con cortos basados en la obra de Tatsumi como "Hell", "Beloved Monkey", "Just a Man", "Good-Bye" y "Occupied".
Eric Khoo era un director de imagen real y dibujante de cómics, era un fan de Yoshihiro Tatsumi pero le creía muerto hasta que vio editado un manga autobiográfico suyo. Decidió visitar a Tatsumi y le pidió permiso para adaptar su autobiografía como anime, Tatsumi aceptó y también se encargó de instruir a los dobladores en el dialecto de Osaka de los años 50, ya que salvo el protagonista, que era  un actor profesional, los dobladores consistían en actores amateurs de la minoría japonesa de Singapur.

La Nouvelle Anime se trata de un género mal apreciado, todos sus grandes proyectos fracasan, y sin embargo los animadores se mueren por poder trabajar con estas estéticas artísticas e innovadoras. Al final  todo se acaba reduciendo a experimentos y tumbas de animadores veteranos. El principal argumento de los anti-otakus suele ser que estan hartos de ver siempre una y otra vez chinos de ojos enormes y pelos de puntas lanzando rayos, quizá deberían conocer a estos autores para aprender a respetar más la animación japonesa y ver que los artistas nipones tienen sus propias inquietudes y deseos de marcar una diferencia, sólo que... el mercado manda. Si los anti-otakus quieren odiar a alguien, que odien a los fans de las estéticas de siempre, y no a los artistas que admiran.

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